Friday 30 november 2012 5 30 /11 /Nov /2012 09:37

 

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Nicolás de Stael.

 

 

  La idea es ir situando tanto conceptual como vivencialmente las cuestiones que están relacionadas con el aprendizaje. Vamos a tratar de no pensar la educación como la mera acumulación de conocimientos, sino en relación al deseo de aprender, las ganas, la voluntad, y cierta posición del hombre, del sujeto, en relación a los conocimientos y en especial en relación a lo nuevo.

 

 Yo me voy a correr un poco de la cuestión de la educación, de la instrucción. Me refiero a cosas más amplias. La vida cotidiana, la vida de todos los días, nos plantea situaciones constantes de incorporación de cosas nuevas. Se trata de estar mínimamente  adaptados a los cambios que plantea el mundo y que se manifiestan en la sociedad.

 

  Aprender, no se deja de aprender en ningún momento de nuestra existencia, desde el mismo instante del nacimiento hasta el último momento de la vida. Todo el tiempo el mundo externo y las condiciones internas nos imponen estar adaptándonos a nuevos desafíos e ir cambiando los rumbos, no solamente situaciones nuevas sino además las cosas que a uno le pasan cotidianamente. Que por ahí uno no se da cuenta por qué acontecen. Es importante también poder aprenderlas, no solamente para conocerse sino además para ver cómo uno funciona en el mundo.

 

  El aprendizaje, en lo que sería todo el cuerpo teórico de la Psicología Social, es una clave para entender no solamente cómo las personas aprenden, de qué manera, qué cosas se ponen en juego, sino además también para qué sirven los grupos en relación a esta cuestión del aprendizaje.

 

  La idea sería tener una mirada abierta para poder integrar cuestiones que tienen que ver con lo nuevo y articularlo a lo que cada uno tiene y trae, la historia personal, que es en definitiva una historia de aprendizajes. Tanto aprendizajes teóricos, como también vivenciales y vinculares, relacionados no solamente con lo social sino también en relación a los grupos donde participamos a lo largo de nuestra vida. Y a lo familiar. Porque en tanto esto va constituyendo nuestra historia personal nos vamos configurando en una historia familiar y a su vez configuramos también lo familiar.

 

  También está la posibilidad de ampliar nuestra conciencia en términos de poder aprender más acerca de nuestros propios comportamientos, nuestra propia conducta, aquellas zonas que en algún punto permanecen desconocidas para nosotros y que también es motivo de aprendizaje. Poder preguntarnos por qué hacemos las cosas que hacemos, por qué pensamos las cosas que pensamos, por qué nos asaltan determinados sentimientos. Todo esto es aprendizaje.

 

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  Por lo tanto, aprendizaje significa una posición vital del sujeto frente a sus condiciones concretas de existencia (el momento en que está, el contexto que lo rodea, el medio en que está incluido y todas las exigencias que se le van presentando). Las condiciones concretas de existencia es aquello que tiene que  ver con cómo transitamos nuestra vida cotidiana.

 

  El aprendizaje es una construcción social, algo cultural, una producción del hombre, en el sentido que los pueblos, las sociedades, producen conocimientos, cosas nuevas, creaciones, inventos.

 

  Cuando digo construcción me refiero a que el objeto, aquello que uno va a aprender, es un objeto que puede manipularse, moldearse, que puede ser de alguna manera conocido, penetrado.

 

  El otro, el objeto a ser conocido, es construido por el sujeto.

 

  El objeto es conocido desde aquello que el sujeto trae, mira y recorta.

 

  El objeto es recortado. El sujeto deja algunas cosas afuera y otras las incluye.

 

  Hay otras maneras de ver estas cuestiones. Concepciones ya superadas. Se sostenía que el objeto era algo totalmente construido, en el sentido que lo que el sujeto hacía era acceder a ese objeto totalmente clausurado y cerrado sin incluirse personalmente. Hoy en día se piensa que esto es algo siempre a conocer y que no hay un objeto completamente cerrado y construido.

 

  Por ejemplo, yo no estoy presentando esta clase como algo totalmente clausurado donde ustedes lo único que tienen que hacer es apilar conocimientos, memorizar, o sentirse por fuera de lo que estoy transmitiendo. Lo que ustedes van a hacer es desgajar, quedarse con algunas partes, otros tramos dejarlos afuera, para después articularlo con intereses personales.

 

  Retrabajar este objeto que les estoy transmitiendo. 

 

  Hacer algo nuevo de este objeto.

 

  Este algo nuevo va a ser una construcción personal y también grupal.

 

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Instrucción y Aprendizaje.  

 

  En principio, quisiera puntualizar algunas cuestiones, como diferenciar el aprendizaje de lo que es simple instrucción.

 

  La instrucción es una incorporación mecánica de datos, donde lo que está en juego fundamentalmente es la memoria.

 

  Mecánico implica que el sujeto no está involucrado ni tiene una total conciencia en relación a eso que está aprendiendo. La incorporación mecánica es acrítica, el sujeto que aprende poco tiene que ver. Lo mecánico significa falta de cuestionamiento. Porque la pregunta pone en duda todo lo mecánico. Espontáneo, en el sentido que no hay una conciencia de aquello que se realiza. De la misma manera que espontáneamente realizamos cosas en la vida cotidiana, así resulta una realización mecánica de esas cosas. Como si se tratara de robots. Es el modo en que se trabaja actualmente en las fábricas, donde se agrega un tornillo sin que en esa acción haya nada personal o propio.

 

  En la instrucción lo que más importa no es ni el sujeto que aprende ni el sujeto que enseña. No hay una relación en términos de mutuo aprendizaje. Lo que se privilegia es el dato que se incorpora. Si uno no conoce el dato es sancionado, rotulado. Si el dato no es el correcto lo que falla es la memoria. La memoria es lo que está en juego porque lo que se va a incorporar son datos. Por ejemplo, la enseñanza de Historia en los colegios. No es cuestionada. Analizada. Releída. Repensada. Procesada. La Revolución de Mayo sucedió el 25 de Mayo de 1810. Se acopia información. Ni siquiera se cuestiona al docente que por ahí no dio la información correcta.

 

   La palabra alumno significa sin luz. Lumni, en latín es luz. El prefijo a, significa sin.  Sin luz. Esa es la idea. Hace falta entrenamiento. Como en el servicio militar. Lo que se enseña en el servicio militar es una respuesta mecánica en términos de obediencia. A la no obediencia le corresponde la sanción y el castigo.

 

  Este modo de enseñar es típico de las organizaciones sumamente verticales, cuyo diseño es la pirámide, donde en el vértice superior estaría el poder absoluto en relación a los que están en la base de la pirámide. Instituciones como el Ejército, la Iglesia, algunas empresas, donde mecánicamente debe aceptarse todo sin cuestionar. El cuestionador es sancionado y castigado. Esto que sucede en estas instituciones no es más que una repetición, una reproducción, de este modo de enseñar, de aprender, que viene del colegio.

 

  Lo que genera esta apropiación mecánica de datos es en definitiva una conducta cotidiana mecánica.

 

  En general, en la vida cotidiana  lo que se utiliza es la instrucción. La instrucción es solamente un entrenamiento. Un entrenamiento para obtener algo. Lo que se hace es formar un sujeto que solamente repite datos de memoria y se comporta cotidianamente en forma mecánica ya que no tiene un entrenamiento en el análisis de lo que incorpora.

  

Esa es la primera diferencia. Para aprender hay que analizar las cosas. No hay aprendizaje si no hay análisis.

 

El aprendizaje es tener en cuenta una visión totalizadora.

 

Con un agregado: verse uno incluido ahí, como parte de los hechos. Porque la persona, con sus vicisitudes, con las cosas que le pasan, es un hecho más a analizar.

 

  El aprendizaje implica una visión totalizadora en donde el sujeto y el objeto están en relación. En realidad, es algo más que una relación. En la instrucción también hay una relación. Quiero decir que el sujeto que aprende, tanto como el objeto a ser aprehendido, están en un intercambio que es mutuamente transformador. Se transforma el sujeto, pero también el entorno, la realidad concreta, su mundo externo.

 

  En el aprendizaje lo que se va a poner en juego son tres estructuras. El pensar, el sentir y el hacer.

 

 

Estructura intelectual.  

 

  Aprendemos porque pensamos. Sin pensamiento no hay aprendizaje. Es la estructura intelectual. No es exactamente la inteligencia, pero se lo puede pensar por ese lado. Las cosas hay que comprenderlas intelectualmente. Hay que entender.

   

Estructura afectiva.  

 

  Tiene que ver con las emociones, los afectos (el amor, el odio, la indiferencia, la ternura) que despierta cualquier objeto de aprendizaje en relación a nosotros mismos.

 

  Cuando nosotros estudiamos,  o leemos, o aprendemos, cosas de la vida cotidiana, situaciones nuevas, no solamente las comprendemos intelectualmente sino que también nos acercamos -o nos alejamos- emotivamente. Y ese proceso de acercamiento y alejamiento es también una comprensión emotiva. Es imposible aprender si esta estructura afectiva está disociada del sujeto que aprende.

 

Porque si no fuera así, seguiríamos en la incorporación mecánica. Lo afectivo implica un compromiso personal del sujeto que aprende. Por eso estoy hablando de una relación de intercambio entre sujeto y objeto. Cuando hablamos de objeto pienso en cualquier cosa. Un libro. Una poesía. Una música. El grupo.

  

Estructura de acción.

 

  Me refiero a la acción respecto de un hacer concreto en la vida cotidiana. No es suficiente comprender intelectualmente (pensar). Ni amar u odiar (sentir) el objeto de conocimiento. Sino que además, ese objeto nos debe servir como un instrumento de acción (hacer). Tenemos que saber hacer algo con aquello que aprendemos.

 

  El aprendizaje es un instrumento de acción porque lo que se aprende funciona y sirve para estar y actuar en el mundo. La acción es transformación. Cuando Pichon habla de actuar no se refiere a hacer cosas simplemente (porque también podemos hacer cosas mecánicamente). Es otro tipo de acción, no es la acción mecánica. Para Pichon el aprendizaje tiene que servir para que el sujeto se transforme y a su vez modifique el mundo que le rodea. Un hacer pensado y sentido en relación a la salud mental y a la transformación propia y del entorno.

 

  El aprendizaje significa un compromiso del pensamiento, el sentimiento y la acción.

 

  En la instrucción, esta incorporación mecánica es más bien instantánea. Uno va memorizando y va incorporando instantáneamente.

 

  Al revés, en el aprendizaje lo que hay es proceso. Proceso significa que el aprendizaje tiene idas y vueltas, avances y retrocesos. Que no es lineal. Porque el aprendizaje tiene toda una dinámica de incorporación del objeto. Si la apropiación del objeto es lineal, yo voy, lo tomo y se terminó. Sin embargo, si pensamos el aprendizaje como un proceso, hay dos cuestiones a considerar.

 

  Primero, el ritmo propio de aprender, de búsqueda, de investigación.

 

  Por otro lado, porque el objeto no es fácilmente aprehensible. Lo que nos va a satisfacer está por fuera de nosotros. Tenemos que hacer un trabajo de búsqueda, de interrogación, de crítica, para obtener satisfacción.

 

  No es lo mismo en los adultos que siendo bebés. El bebé aprende a chupetear simplemente porque la madre le introduce el pezón en la boca y como tiene hambre tiene que aprender a chupetear mejor para satisfacerse. Las primeras experiencias no van a ser las mejores. Probablemente se quede con hambre. Pero en tanto se vaya entrenando va a mejorar ese chupeteo.

 

  ¿Cómo puedo yo aprender de mi propia acción? Aprender de mi propia acción significa conocerme en el aprender. Estoy hablando de tolerancia. De ritmo. De tiempo. De posibilidades. Si yo puedo darme cuenta de cómo aprendo puedo teorizar acerca de mi propio aprender. Esto significa conocerme más.

 

 Allí va a haber una articulación entre lo intelectual, lo afectivo y la acción.

 

  La acción del sujeto sobre el alimento, sobre el objeto que alimenta, es un buen modelo de cómo se aprende. Si no aprendiéramos desde el acto reflejo, que es ese chupeteo, todavía estaríamos chupando la mamadera. Pero aprendemos en el modo de comer, de mamar. A su vez eso va a permitir un mejoramiento de las condiciones generales del bebé y le va a posibilitar masticar (algo más elevado que el mero chupeteo). Y después le va a permitir más adelante hacer dieta, fumar un cigarrillo, comer un chocolate... Esto quiere decir que hay tolerancia a la incorporación del objeto, pero también significa que hasta para masticar se requiere de un proceso.

 

  Cuando mastico una medialuna, la medialuna ya pasa a ser otra cosa. Cuando aprendo en proceso, con compromiso, con tolerancia, el objeto pasa a ser otra cosa. Eso es lo que se propende: que sea otra cosa.

 

  La idea es aprender a aprender. Significa que cuando realizamos una acción y tenemos conciencia de esa acción, en términos que la acción va a ser una transformación propia y una transformación del medio en que estamos, ahí estamos aprendiendo de lo que hacemos, es decir, estamos teorizando. Si yo hago tal cosa, voy a obtener tal resultado. Si yo hago esta acción, va a suceder aquello. Si pienso tal cosa, probablemente aquello cambie. Esto es aprender a aprender. Y esta es la diferencia con lo mecánico.

 

  Esto quiere decir que de los actos reflejos se va aprendiendo porque los actos reflejos sirven para tener algo para enfrentarnos a las exigencias del mundo. Pero tener ese algo no es suficiente. Por las exigencias y por la precariedad con la que llegamos al mundo. Por lo tanto, si el bebito no aprende a mamar se va a quedar con hambre. Va a ir aprendiendo en esa interrelación entre el sujeto, ese bebé que mama, y la madre que da el alimento.

 

  Y no solamente el bebé va a aprender a mamar mejor, sino que la mamá va a aprender a darle mejor el pecho. Porque lo va a ver más satisfecho. Quiere decir que entre sujeto y objeto hay un mutuo aprendizaje. La madre también aprende a aprender.

 

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P.: Cuando decimos aprender a aprender, ¿puede ser aprehender?  ¿Con h?

 

  La h en realidad quiere decir posesión. Tomar. Poseer. Y la conclusión es que el objeto no se posee, que el objeto también está en transformación. Cuanto más se suponga que el objeto se posee, más miedo hay a establecer nuevos aprendizajes.

 

  Me refiero a una comprensión y una acción concreta sobre el mundo. Eso es aprendizaje para Pichon. El aprehender (con h) es más bien algo ilusorio. Es suponer que uno sabe (porque posee). ¿Qué posee?  Posee más bien lo viejo, lo arcaico, y por lo tanto ya no necesita seguir aprendiendo. Ese es mi punto de vista. Debe haber seguramente muchas diferencias. Desde mi criterio esta es la diferencia.

 

  Es lo que pasa con los celos. Uno se piensa que lo tiene al hombre y cualquier cosa nueva que este hombre haga sacude la estantería y aparecen las tormentas.... Porque se supone que ya se conoce todo. Y surgen los celos, la rivalidad, la competencia.... Cuando los hijos crecen esto también se da mucho. Ese sentimiento de vacío, de no tener nada...

 

  El aprendizaje no es instantáneo. Es proceso. Es tolerancia. Y en algún punto también esta tolerancia implica dos cosas.

 

  Por un lado, un poco de angustia y  cierta incomodidad.

 

  Y por otro lado, darse tiempo.

 

  Porque el aprendizaje implica pasaje, en el sentido de estar en otro lugar, o ir en camino a estar en otro lugar. En realidad, esto lo hacemos cotidianamente. Todos los días estamos en otro lugar.

 

  Porque somos seres humanos, por las exigencias de esta vida tan compleja.

 

  Podemos decir que las cosas que nos pasan cotidianamente uno las vive, se encarnan. Cualquier situación. Hasta las aparentemente más insignificantes, en algún determinado momento surgen como importantes. Por lo tanto, cuando aprendemos hay un compromiso donde se ponen en juego estas tres estructuras, la estructura de pensamiento, la estructura afectiva y la estructura de acción.

 

  A lo largo de toda la Historia el hombre fue aprendiendo fundamentalmente en relación a la naturaleza. Esto sucede incluso en la actualidad. Con un objetivo: controlar la naturaleza. El aprendizaje que realiza el hombre es un aprendizaje para controlar lo natural. Lo natural debe ser controlado con diferentes instrumentos. Uno de los instrumentos de control de la naturaleza es la técnica. Hoy aparece en los diarios como noticia que Argentina  vendió un reactor nuclear para fines pacíficos. Eso es el control de la naturaleza.

 

  Para controlar esa naturaleza fue necesaria la educación. La educación está relacionada con la posibilidad que tenemos los individuos de poder estar en una sociedad, para lo cual se resignan determinados deseos (por estar en una sociedad). ¿Qué deseos? Tiene que ver fundamentalmente con deseos sexuales y deseos agresivos. Deseos agresivos que todos tenemos y que nos ayudan a vivir. Y también deseos sexuales en términos vitales. Tiene que ver con lo que nos ayuda a desarrollarnos, a crecer, a alimentarnos, a realizar determinados procedimientos biológicos que hacen que podamos seguir viviendo.

 

  En función de este proceso de mantener al hombre en sociedad fuimos educados. Hubo diferentes teorías. Voy a mencionar tres. Son relativamente modernas.

 

Ensayo y Error.  

 

  La primera teoría, la más conocida, es en realidad un aprendizaje vital. Se denomina ensayo y error. El ensayo y el error es lo que hacen los bebitos a medida que van creciendo. Ponen la mano en el enchufe y viene la madre y les pega y les grita que eso no se hace, hasta que el bebe aprende que eso no lo debe hacer. Eso es ensayo y error. Son las teorías que dicen que se prueba una y otra vez. Se prueba y se fracasa. Se prueba y se fracasa. Se prueba y se fracasa... Hasta que se triunfa. Es decir, se van aprendiendo operaciones sucesivas hasta dar con la operación correcta.

 

  Aprendemos desde allí. El paradigma de esta teoría es la succión. El bebé, cuando nace, succiona por un acto reflejo. Succiona porque tiene hambre. Tiene que calmar de alguna manera ese dolor que siente a causa del hambre. Lo primero que tiene a mano es la boca, que es una apertura para el aparato digestivo. Pero ese acto reflejo que es la succión después se va perfeccionando hasta alcanzar el momento más elevado que es el pasaje de la succión a la masticación. Allí lo que va a hacer es tantear para aprender cómo se succiona más perfectamente. Es decir, dar con la operación correcta. ¿Cuál? La que le calme verdaderamente el hambre. El acto reflejo se va a transformar, vía sucesivos aprendizajes, en otra cosa, que es el verdadero aprendizaje.

 

  En la succión se ponen en juego las tres estructuras.

 

  Por un lado, la estructura de acción en términos de operaciones concretas sucesivas que van a determinar una acción en el bebé y en la mamá. La acción siempre va dirigida a un otro. Es un otro que está en el mundo externo: la mamá. A medida que el chico se vaya alimentando mejor, la mamá va a saber cómo acercar mejor el pecho, como dárselo de una forma más correcta. Por lo tanto, la mamá también atraviesa por esta teoría de ensayo y error.

 

  Al mismo tiempo, se pone en juego la estructura emotiva porque hay un acercamiento entre la mamá y el bebé. En todo caso, cuanto más amoroso sea ese acto, el niño más va a aprender a succionar (por lo menos, con mayor facilidad). La mamá, lo que va a hacer, es mirarlo: para reconocerlo, para darse cuenta. Ahí también hay una acción.

 

  Y por otro lado, la estructura intelectual. No solamente la mamá se va a dar cuenta cuál fue la operación correcta, sino el nene va a aprender a utilizar los mecanismos intelectuales que tiene, aunque sean muy precarios, para que esto redunde en una mejor alimentación.

 

  Esta teoría es también la que utilizan los científicos. El acto más fundante, como es la alimentación de la mamá con el bebé, también es el acto inaugural de lo que sería la ciencia. Los científicos también cometen errores, vuelven a ensayar, vuelven a cometer errores..... Hasta que dan con la operación correcta. Es decir, sucesivos ensayos hasta lograr el resultado que se busca.

 

 

Teoría asociacionista.  

 

  Esta teoría dice que el conocimiento es transferido desde un sujeto que sabe, a otro que no sabe. La incorporación es mecánica. El que sabe transmite (al que no sabe) una copia de la realidad.

 

  Imaginen un escenario. El Aula Magna de la Facultad. La tarima del docente que está por encima (bien alta) y más abajo los alumnos... El docente es el que sabe. Los alumnos no.

 

  Es una relación asimétrica. ¿Qué quiere decir asimétrica? Simétrico alude a pares. En una familia los pares son el marido y la esposa. Entre sí son pares. Por eso son pareja, porque están en el mismo nivel. Y los hijos también son pares entre sí. Pero son asimétricos en relación a los padres. Por lo tanto, cuando hablamos de asimetría, me refiero a que no hay paridad, no son pares.

 

  En la teoría asociacionista el que sabe es el maestro. Y el que no sabe son los alumnos. Y entre sí no son pares.

 

  Al mismo tiempo, hay una asimetría en la relación. El que sabe, transfiere los conocimientos al que no-sabe. Pero no es que no sabe sobre lo qué se transfiere, sobre la temática que se está enseñando, sino que ideológicamente la teoría asociacionista da cuenta que el alumno no sabe nada... Esto marca una asimetría muy profunda. En este sentido: lo que hay aquí es, de parte de los alumnos, un no-poder. Y de parte del docente, un poder absoluto. El saber marca quién es el que tiene el poder.

 

  El alumno es un mero receptor de aquello que el docente transfiere. Es una especie de balde donde el que sabe deposita cosas. El rol activo queda del lado del docente. Y el rol pasivo (mero receptor) queda del lado del alumno.

 

  ¿Cómo se rompe esto?  Al alumno le queda siempre la alternativa de acopiar información. El problema está en que acopiar información no es necesariamente aprender (porque después hay que ver cómo aplicarla).

 

  Esta teoría asociacionista aún se sigue manteniendo. Podemos pensar que tiene un fundamento ideológico: uno solo detenta el poder y a los otros les queda solamente el rol de ser meros receptores pasivos. Tener el rol pasivo implica la imposibilidad de cuestionar los conocimientos que se transfieren. Todo lo contrario de lo que acontece en el grupo operativo, que es un constante cuestionar, criticar, ponerse en juego, exponerse, comprometerse... En el grupo operativo, el integrante no tiene un rol pasivo, sino activo. El rol activo está en la posibilidad de criticar lo que se aprendió.

 

  Antes hablé de analizar. Ahora agrego criticar. No criticar del modo que lo hacen en los programas de televisión, donde se discute cómo van vestidas las actrices, con quién se casó tal artista, por qué se divorció, y todas esas cosas... Eso también es criticar pero vamos a utilizar esta palabra en el sentido más teórico, que quiere decir analizar. Es decir, saber por qué suceden las cosas. En este sentido, poner en juego las estructuras del pensamiento.

 

  Cualquier sujeto tiene esta posibilidad de poder elaborar una crítica, esa apertura creadora que significa pensar la realidad propia y el entorno. Así tenga la Primaria. Así sea un analfabeto. Cualquier sujeto tiene la posibilidad de criticar. Es lo que pensó Pichon. Y diseñó el dispositivo adecuado: la creación de los grupos operativos. Esta posibilidad de aprender por la vía de un rol protagónico y activo.

 

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Teoría constructivista.  

 

  La tercera teoría es la más conocida y es la que se utiliza actualmente. Se llama constructivista. La planteó un psicólogo suizo, Jean Piaget (1896-1980). Cambió los modelos de aprendizaje. Piaget desarrolla su teoría a partir de 1930. Era un hombre muy prolífico, no sólo en términos intelectuales, un gran pensador, sino además muy prolífico en el sentido que tuvo muchos hijos (seis). Y los usó para investigar sobre sus teorías.

 

  Piaget investigó cómo las personas aprenden. En realidad, lo que a él le importaba era el desarrollo de la inteligencia. Diseñó una serie de ejercicios y dispositivos de laboratorio utilizando elementos como la plastilina, las plumas... Lo practicó con niños de diferentes edades y produjo determinadas hipótesis.

  Piaget dice que el sujeto aprende a partir de un construir con sus manos, su cuerpo y su pensamiento. Aprendemos cuando hacemos la experiencia.

 

  La posición en que se ubica el docente es la de guía. El alumno, el educando, tiene un rol activo.

 

  ¿Por qué? Porque prueba, manipula, testea. Fundamentalmente, piensa. El docente puede dar alguna pista, pero el alumno encuentra las soluciones a los problemas.

 

  El protagonista es el alumno, es el educando.

 

  Lo importante aquí es que no hay un aprendizaje lineal ("yo te transmito algo y vos aprendes") como sería el aprendizaje por la memoria donde el alumno es un receptáculo de los conocimientos que transfiero. Piaget decía que podemos aprender a partir de descubrir cómo las cosas se desarrollan. Es decir, analizando.

 

  Para comprender y entender cómo las cosas se desarrollan hay que aceptar que los análisis que elaboran los educandos no son coincidentes, no son unívocos, que no hay una respuesta para cada pregunta, sino que cada uno de nosotros irá encontrando, con suerte a veces, otra veces no, sus propias respuestas. Por lo tanto, habrá tantas respuestas como sujetos presentes.

 

  Esto es un logro. Pero también es una dificultad. Porque también hay que ponerse de acuerdo. Esto es así.

 

  Esta es la mejor manera de aprender. Es uno de los elementos que toma Pichon-Rivière para elaborar su Teoría de los Grupos. No hay una sola verdad, sino que cada sujeto, a lo largo de su vida irá encontrando respuestas a los interrogantes y desafíos que plantea la realidad. Lo interesante es que van a ser respuestas que a su vez van a abrir otras preguntas. Y esta es la vida...

 

  Como la relación que tenemos con los chicos. Uno les contesta una pregunta e inmediatamente aparece otra, y otra...

 

Esta es la capacidad investigativa del hombre, la necesidad de curiosidad, el deseo de saber, que por cierta educación, más del lado de la teoría asociacionista, tenemos bastante deteriorado. Por culpa de la televisión, por ejemplo. Porque cuando uno se hace una pregunta, en todo caso, pone en marcha el pensamiento y en este sentido tenemos actitud activa. Pero al mismo tiempo, uno se resigna a que momentáneamente no haya respuesta total a esa pregunta.

 

  Esto indica que el aprendizaje es un proceso. Que para analizar y criticar hay que darse tiempo. Implica un proceso y un entrenamiento, dicho esto en el mejor sentido de la palabra.

 

  Dentro de las observaciones de Piaget hay dos hipótesis, que después las va a tomar Pichon, que tienen que ver con dos mecanismos que se ponen en juego en el aprendizaje y que nos sirven para aprender, mecanismos que aún hoy en día los utilizamos pero que se van perfeccionando y desarrollando a lo largo de toda la vida. Por un lado, la asimilación. Y por el otro lado, la acomodación.

 

  Al mundo, por lo general, lo denominamos el mundo externo. Este mundo externo está poblado de objetos, tanto objetos animados (personas) como objetos inanimados (cosas). Cuando digo cosas, me refiero a cosas con las cuales tenemos un vínculo. Por ejemplo, el cigarrillo, la comida, las cosas que habitan nuestra casa. El mundo está poblado de objetos. También las personas. Las otras personas. En este sentido: hay una relación entre el sujeto y los objetos que lo rodean.

 

  Digo que es objeto todo lo que no sea el sujeto. Por lo tanto, si el sujeto soy yo, los objetos serían todo lo que no soy yo.

 

  La asimilación es la incorporación de elementos extraños al organismo. El proceso que hace la asimilación es la reelaboración y la modificación de esos objetos. El objeto se asimila al sujeto. Significa deformación de la realidad. El sujeto adapta la realidad de acuerdo a su propia necesidad.

 

  Ejemplo: cuando nosotros comemos, masticamos, salivamos, disfrutamos, nos encanta comer, para justamente modificar ese alimento, que incorporamos y para hacerlo propio del organismo. Porque si uno traga un pedacito de bife, digamos, sin masticar, queda como una pelota y no se modifica ni reelabora.

 

  Aquello que incorporamos nos modifica a su vez. Es decir, nosotros lo modificamos, pero, a su vez, el objeto nos modifica a nosotros.

 

 Es la acomodación, la acción que el sujeto hace sobre el objeto para reproducir el objeto externo tal como es.

 

  Piaget explica el nacimiento de la inteligencia de este modo: el sujeto desarrolla la inteligencia en la medida que puede acoplar las experiencias nuevas a las ya existentes (asimilación). La inteligencia asimila la experiencia en la medida que puede integrar esa nueva experiencia a la vieja estructura ya existente. Pero con cada nueva experiencia las viejas estructuras también se modifican (acomodación). El intelecto a medida que va aprendiendo se va modificando, acomodando, se tiene que ir ajustando al mundo externo, hay como una articulación, una dialéctica, entre la transformación interna y la externa.

 

  La repetición de estos dos mecanismos, de acomodación y asimilación, determinan hábitos, que sirven fundamentalmente para transformar el mundo. Pero también van en dirección al mundo interno del sujeto, también para transformarlo. Estos dos mecanismos sirven para que estemos en el mundo.

 

  Pichón hablaba de hombre producido y hombre productor, en donde el hombre es producción social, es producido socialmente. Pero no es el hombre una hojita que va y viene y que todos lo producen como una especie de chorizo que sale de una máquina. No es así. El hombre también es productor de su destino. Por lo tanto, esto es simultáneo y es dialéctico: transformamos el mundo porque nos transformamos nosotros, y a su vez esa transformación interna vuelve a transformar el mundo (que a su vez nos vuelve a transformar...). Y esto se da en un proceso.

 

  Pichon-Riviére da una definición de aprendizaje:

     

"Es un proceso de apropiación instrumental de la realidad, mutuamente transformador".

  

  Proceso, así como lo piensa Pichon y otros autores después, es un concepto que funciona casi como una clave, una especie de llave para poder pensar no solamente el aprendizaje sino también otras cuestiones de la Psicología Social. Por ejemplo, Comunicación, Grupos. Podemos decir que no hay grupo sin el desarrollo de un proceso, del mismo modo que no hay comunicación sin un proceso que va a ir dando cuenta, a partir de cierto movimiento, de esa comunicación. Del mismo modo sucede con el aprendizaje.

 

  En principio, proceso da cuenta de experiencia. Por un lado, de experiencia simbólica (el pensamiento, las ideas). Y, por otro lado, de experiencia material (lo concreto de la experiencia, la práctica concreta).

 

  Por lo tanto, cuando hablamos de aprendizaje y lo calificamos como proceso, vamos a tener en cuenta que para poder aprender se requiere cierto ritmo, determinado trabajo (que necesariamente también implica tiempo). No solamente trabajo con las manos, en términos de manipuleo, sino también un trabajo de pensamiento respecto de las ideas que se ponen en juego en el aprendizaje.

 

   Proceso da cuenta de movimiento. Cuando uno escucha "proceso grupal", esto quiere decir movimiento grupal. Por otro lado, si pensamos el proceso como un concepto clave que alude a movimiento, luego, el aprendizaje tampoco es estático. Del mismo modo que la comunicación no es estática. Los grupos no son estáticos. Tienen movimiento. Ese movimiento se denomina proceso.

 

  Por lo tanto, el aprendizaje no es una relación de causa a efecto, en donde hay uno que enseña y el otro necesariamente tiene que aprender (sólo porque hay uno que enseña). Así como ponemos la pava arriba de la hornalla con 100 grados de temperatura y empieza automáticamente a hervir. El aprendizaje no es así. No necesariamente el docente calienta la pava. Sin embargo, hay determinadas causas que van a producir el aprendizaje, siempre y cuando el otro, que es el que aprende, tenga deseo (necesidad) de aprender. Por lo tanto, el alumno no es ni una pava, ni es agua, ni necesita de una hornalla. Son otras cosas.

 

  El proceso del aprendizaje está multi-determinado, no hay una sola causa. En este sentido, el aprendizaje por causa-efecto está más del lado del aprendizaje tradicional, que sería bastante diferente a la transmisión de conocimientos en la Psicología Social.

 

  Del mismo modo, el aprendizaje, en términos de proceso, tampoco es una relación de estímulo-respuesta. Por ejemplo, si viene un médico y me pincha, el nervio, el músculo, responden automáticamente, sin que medie mi voluntad de que ese nervio o ese músculo se muevan o reciban el estímulo. Ahí no media mi voluntad. Porque es un acto reflejo. El aprendizaje no tiene nada que ver con eso. Porque se puede estimular a los niños de mil maneras diferentes, que no necesariamente van a dar una respuesta acorde al estímulo. Es el caso de miles de chicos que están aprendiendo actualmente en nuestro país, donde las dificultades del aprendizaje no tienen que ver con que el maestro estimule sino que, justamente, como el aprendizaje está multi-determinado por diferentes factores, son muchos las causas que influyen en relación a las dificultades en el aprendizaje. Por lo tanto, por más que se lo estimule, si el niño tiene otras cosas en la cabeza, que hacen a su vida cotidiana, a su relación con sus padres, con los vecinos, los amigos, el deporte, la televisión, la música, millones de cosas, no necesariamente vamos a provocar que aprenda simplemente porque se lo estimula.

 

  Esto me parece muy importante para que lo podamos pensar, cómo nos juega en todo caso este concepto de aprendizaje por estímulo y respuesta cuando encontramos un chico que tiene dificultades en el aprendizaje y se lo castiga. O se lo controla. O se lo disciplina. Simplemente porque no se obtiene de él la respuesta esperada cuando, en realidad, hay otras causas que generan estas dificultades. En principio, puede ser también la mala alimentación. Es algo de lo que nos estamos dando cuenta recién ahora.... Por ejemplo...

 

  El aprendizaje tampoco es una línea permanentemente ascendente, en donde a mayor información, más aprendizaje. En realidad, no necesariamente la mayor cantidad de información determina (por esto del estímulo-respuesta, causa-efecto) un mayor aprendizaje. Por lo contrario, el aprendizaje más bien es algo espiralado. Esto da cuenta de un proceso. El aprendizaje basado en la relación causa-efecto, estímulo-respuesta, no da cuenta de un proceso. Simplemente es una sumatoria de cosas.

 

  La espiral da cuenta de movimiento. El movimiento se va haciendo en relación a avances y retrocesos. No hay movimiento que sea lineal, permanentemente ascendente, sino que se puede avanzar, se puede detener, se puede descender y después del descenso se puede volver a avanzar... Es un proceso.

 

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P. : La línea ascendente sería mayor conocimiento. Al tener una persona mayor información, tiene mayor conocimiento. Esto no quiere decir que, por tener mayor información, hayamos aprendido.

 

  Exactamente. Tal cual. El ejemplo más claro de esto es si uno mira y escucha todos los noticieros, lee todos los diarios y revistas y publicaciones. Eso no quiere decir necesariamente que uno esté informado. Después vamos a ver qué significa eso. Porque, en realidad, esa mayor cantidad de información, si uno la recibe y no la puede tramitar (aprender) termina siendo finalmente un simple ejercicio donde se apila una serie de ladrillos uno arriba del otro.

 

  Los invito a pensar no solamente qué cantidad de cosas se conocen, o se aprenden, sino fundamentalmente qué se aprende y cómo se aprende. Se trata de un modo de conocer el mundo. Y  de conocerse uno mismo. Pensarse en el mundo. Incluido. Situacionalmente. No se aprende en forma estancada. Aprender implica un proceso, un movimiento. Aprendemos articulando.

 

  Articular significa aprender por saltos cualitativos. Eso quiere decir que la cantidad de información que incorpora el sujeto se va a transformar en calidad de información. Esto implica un proceso en el que el sujeto pone en juego las estructuras que tienen que ver con el sentir, el pensar y el hacer e incluye un gran trabajo que el individuo hace sobre sí mismo.

 

  Salto cualitativo significa un proceso. En el inicio del proceso de aprendizaje se va sumando información. Hasta que en un momento esta información pasa a tener otro matiz, otro color, pasa a ser pensada de otro modo, de una manera articulada. Esta información que en un principio era solamente cantidad de cosas, pasa a ser, en un movimiento ascendente, calidad de cosas.

 

"...de apropiación instrumental de la realidad mutuamente transformador."  

 

  A veces uno tiene registro (y a veces, no) de estos saltos cualitativos. Es el preciso momento en que lo que hemos aprendido lo transformamos en un instrumento, es decir, nos adueñamos de esa cantidad de información y la convertimos en un instrumento de cambio. ¿De qué?  Primero, de uno mismo, porque el sujeto ya no está en el mismo lugar del inicio. Y, segundo, del mundo que nos rodea.

 

  Cuando hablo del mundo que nos rodea no me estoy refiriendo a Islandia, ni a Groenlandia. Me refiero al pequeño entorno que nos rodea, a nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, el aprendizaje sirve para transformar la vida cotidiana y nosotros transformándonos en eso cotidiano. Es lo que le sucede al niño cuando va aprendiendo. ¿Por qué? Justamente porque va conociendo objetos, a los que manipula, de los que se adueña, y que pasan a ser también su mundo cotidiano. Tanto es así que si no tiene el osito, o si no está el televisor prendido, la radio encendida, el pibe no come, por ejemplo. Porque necesita de ese objeto para incorporar y seguir aprendiendo. Eso implica transformación de la vida cotidiana.

 

  Me estoy refiriendo a transformaciones fundamentalmente en nuestro mundo interno, en términos no solamente de aprendizaje sino que ese aprendizaje sirva para seguir aprendiendo y que, de alguna manera, critique y analice nuestro modo de ser en el mundo y también nuestro modo de pensar.

 

  Si el aprendizaje no sirve para criticar, si no es útil para analizar, para cambiar las frases hechas, que dan cuenta de nuestro propio pensamiento, el aprendizaje no sirve. Si el aprendizaje no es útil para a una persona que durante muchos años dijo "yo soy así, no hay nada que me cambie", ahí el aprendizaje no es instrumental. Todos tenemos este tipo de razonamientos. Son frases que dan cuenta de nuestro propio modo de ser en el mundo y de nuestra manera de pensar y analizar las cosas. Estas frases, vía el aprendizaje, terminan desarmándose. Se desarman cuando podemos conseguir que lo que estamos aprendiendo se convierta en un instrumento de transformación. Si no, siguen ahí presentes, exactamente igual como antes.

  

-Este chico es así y no va a cambiar nunca....-.

 

-Dejalo, que con él no se puede....-.

 

-Se parece a tal...-.

 

-Dejalo, tiene mal carácter, nunca va a cambiar....-.

 

-No te metas con él....-. 

 

  ¿Por qué no...? Si el meterse con él implica que él puede cambiar, yo puedo cambiar y aprendemos todos. Y esta es la transformación del mundo.

 

  El aprendizaje como un instrumento de transformación. ¿De qué manera?  Por la vía de la pregunta:

 

-¿Por qué no me voy a meter con él?-

 

-¿Por qué se parece a tal?-.

 

-¿Por qué no va a cambiar?.-.

 

  Preguntas. Indagando... El salto cualitativo se da por la vía de la pregunta. ¿Cualquier tipo de pregunta? No. Preguntas que abran el campo y que, a su vez, generen otras preguntas. El valor que tiene la pregunta es que no sólamente permite que aparezca la respuesta, sino que además aparezcan nuevas preguntas. 

 

  A veces es difícil precisamente esto, poder preguntar, indagar, cuestionar, criticar. En general, este cuestionamiento y esta crítica aparecen en forma de pregunta.

 

  ¿Se aprende con preguntas?

 

  ¿O con respuestas?

 

  Se aprende con preguntas. Porque la pregunta abre...

 

  Abre lo que aparece como cerrado: "este chico es así y no va a cambiar nunca...". Esto es cerrado. Es algo del destino que queda marcado ahí... La pregunta abre eso que irrisoriamente suponemos que es un destino.

 

  Y nos permite seguir pensando.

 

  A veces uno dice: "no puedo pensar". En realidad, lo que sucede es que no puedo preguntarme. No es que no pueda pensar. Porque cuando digo "no puedo pensar", estoy pensando... Lo que no aparece allí todavía es la pregunta que abra ese pensamiento.

 

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La espiral dialéctica.

 

  La espiral dialéctica es un modo de mostrar cómo se aprende. Es una aplicación. No es lineal. Hay idas y vueltas, marchas y contramarchas. En el mismo momento en que yo asciendo, estoy descendiendo. Pero ya no estoy en el mismo lugar desde donde partí. Esto es aprender por salto cualitativo.

 

  Lo que también indica el salto cualitativo es que un sujeto que parte desde un lugar, para poder avanzar a otro, tiene que incluir el sitio desde donde inició el recorrido. Ir ascendiendo. Y en algún momento negar lo anterior, para poder seguir ascendiendo.

 

  Esta manera de ver los procesos viene de Hegel. Tesis, antítesis y síntesis.

 

  La tesis es un momento de afirmación.

 

  La antítesis es un momento de negación.

 

  La síntesis supera la afirmación, incluyendo lo que niega y avanza ascendentemente.

 

  Hay que negar. Si no, no se avanza.

 

  Pero negar no dejando afuera, no sacando de la escena.

 

   Hay diferentes maneras de negar. Una de las maneras de negar es expulsar. El proceso de la segregación, de la discriminación, es eso, negar y dejar afuera. Es expulsar. La negación acá, en todo caso, es una negación inclusiva, es una negación que incluye. Niego, pero incluyo. Y asciendo...

 

  Son tres momentos. Como secuencias. Y da cuenta del movimiento del aprendiendo.  

 

  Entonces, el aprendizaje, de acuerdo a cómo lo piensa Pichon, es a través de saltos cualitativos, donde la cantidad de información se va a transformar, vía esta tesis-antítesis-síntesis, en calidad de información. Es poder decir: "a lo mejor hoy no puedo aprender, pero si sigo trabajando voy a estar aprendiendo".

 

  ¿Por qué sentimos que "no aprendemos"? Porque no tenemos en cuenta el punto de partida, que es el "aprendo". Ningún sujeto está vacío para aprender cosas nuevas. Siempre parte desde algún lugar, que es lo propio, la experiencia de vida, los saberes personales, familiares, culturales. Que no serán por ahí saberes científicos, pero que, de todas maneras, hasta ese momento le han servido a esa persona para estar en el mundo. Por lo tanto, uno puede decir: "el analfabeto no sabe leer ni escribir". Pero, ¿no sabe...? ¿No sabe nada...? Si hasta ese momento pudo estar en el mundo, como sea, sabe... Sabe porque cada uno de nosotros en el momento del nacimiento, ya en el primer momento, empezamos a experienciar a nivel de cosas concretas y de cosas simbólicas.

 

  Entonces, el salto cualitativo indica que el aprendizaje es con momentos de afirmación, de negación, de síntesis. Pero también indica que nunca se está en el mismo lugar.

 

  ¿Cómo es este proceso?

 

  Se da con momentos de alejamiento y de acercamiento al objeto de conocimiento. Pichon dice que es imposible lograr la incorporación total del objeto de conocimiento en forma  instantánea. Es como si yo les dijera a ustedes que van a incorporar ahora todo el cuerpo de conocimientos de la Psicología Social, en este mismo momento. Ustedes me dirían:  "esta mujer está loca...". Es verdad, estaría equivocada.

 

  Pichon dice que estos movimientos de acercamiento y alejamiento del objeto de conocimiento lo que hacen es fragmentarlo. Aprendemos por partes. Parcialidades. Si uno quiere comer un bife de chorizo y se lo traga como si fuese un solo bocado, termina en otro lado... ¿Verdad?  En cambio, si uno lo corta y después lo mastica, ahí incorpora.

 

  Por lo tanto, conocemos y aprendemos por fragmentación, fragmentando el objeto. Esta fragmentación se produce a partir de movimientos de acercamiento y alejamiento.

 

  Una vez incorporado ese objeto fragmentado, adentro nuestro, internamente, tenemos que hacer un proceso de integración. Ir articulando ese objeto a nuestro propio estilo y pensamiento. Esto es articular. ¿De qué manera?  Criticando y analizando.

 

  El aprendizaje por fragmentos es un primer paso.

 

  El segundo paso es la integración del objeto.

 

  ¿Por qué aprendemos acercándonos y alejándonos? Porque los objetos del mundo externo siempre son nuevos para nosotros. Tanto cuando nos acercamos, como cuando nos alejamos, pasan cosas. Fragmentamos el objeto para hacerlo conocido. Porque el objeto siempre es nuevo.

 

  Estas cosas que nos pasan frente al objeto de conocimiento se denominan obstáculos. No piensen los obstáculos, como habitualmente se dice, como "palos en la rueda". No es eso. Piensen al obstáculo como un motor que nos impulsa a conocer.

 

  Volviendo a la definición de aprendizaje, Pichon habla de apropiarse. Apropiarse es adueñarse, tomar algo. Es incorporar. Apropiarse tiene que ver con aquello que está afuera y lo hago propio incorporándolo.  Algo que antes estaba afuera, ahora es de adentro. ¿Cómo se da este pasaje? Por fragmentación, por partes.

 

  En el único momento, a mi criterio, en que uno incorpora una totalidad, es en el momento del enamoramiento.

 

  El amor, precisamente a diferencia del enamoramiento, es reconocer al otro en sus parcialidades. El enamoramiento es incorporar al otro como una totalidad, como un objeto total, no por partes. En general, el momento del enamoramiento dura bastante poco. Después uno hace el recorrido al amor.

 

  En el momento del enamoramiento el otro es una especie de dios. Y Dios es total. En este sentido, es un objeto total. En el amor, como implica un reconocimiento de la realidad, también reconocemos al objeto amado como parcial, por partes. Y lo incorporamos por partes. "Esto me gusta". "Esto no me gusta". "Esto te lo tolero". "Esto no te lo soporto".

 

   En el enamoramiento no pasa esto. Todo es maravilloso, genial. ¿Qué sucede? En realidad, cuando yo miro al otro y el otro me aparece de este modo, como un objeto total, ahí ¿a quién estoy viendo? Me estoy viendo a mí... El otro refleja mi propia imagen. Es como si el otro fuera un espejo mío.

 

   Entonces, ¿de qué estoy enamorada? Estoy enamorada de mi propia imagen. Por eso el enamoramiento siempre queda del lado del narcisismo. El amor, no. En el amor, como implica también sentimientos ambivalentes, con momentos de amor, ternura, indiferencia y de odio, sentimientos ambivalentes, el otro aparece como más real. ¿Y qué pasa? Yo también soy más real. Porque si en el enamoramiento ese otro que solamente es mi imagen en el espejo es perfecto, en realidad, ¿quién es el perfecto? Yo mismo. Entonces, el otro lo único que refleja es una imagen perfecta en el espejo (que vengo a ser yo, ni más, ni menos...).

 

  Esta es la diferencia que implica apropiarse del objeto por parcialidades. Apropiarse significa una reconstrucción interna de lo que antes estaba afuera. Es un proceso de reconstrucción. Este proceso de reconstrucción implica un trabajo a nivel del pensamiento, del sentimiento y de la acción. Hay que manipular, hay que hacer este proceso de integración. Y para reconstruir hay que incluir las emociones y los sentimientos que despierta el aprender. Si no, no aprendemos por saltos cualitativos, sino que lo que estamos aprendiendo es por negación y, al mismo tiempo, excluimos.

 

¿Qué excluimos? Lo emotivo, las emociones que despierta el aprender.

 

  Esto incluye el integrar. Integrar es utilizar la y. Bueno y lindo. Feo y malo.

 

  Negar y rechazar, excluir, significa utilizar la o. Bueno o malo. Por lo tanto allí, en el "bueno o malo", son dos objetos. Queda el objeto fragmentado.

 

  Y en el y, se fragmenta, pero se incluye. Es bueno y lindo. Tiene ambas cualidades.

 

  O trabajas o estudias. A los 16 años. ¿Por qué? Trabajas y estudias. ¿Por qué darse esa chance, que es una chance empobrecedora? ¿Por qué no dar las dos chances, trabajo y estudio?

 

  Pichon habla de proceso de apropiación instrumental de la realidad. Instrumental significa que el aprendizaje permite operar en el mundo. Cuando el aprendizaje es un instrumento, es porque se ha pegado este salto cualitativo. No solamente de actuar en el mundo, sino, además, de ser en ese mundo.

 

  Por lo tanto, el aprendizaje tiene que servir para realizar una lectura adecuada de la realidad. Allí el aprendizaje se ha transformado en instrumento. Cuando digo lectura apropiada de la realidad es que el sujeto dé respuestas adecuadas a las exigencias del medio. Lo que pasa es que esto se realiza no sin obstáculos. Siempre hay obstáculos entre la respuesta y la exigencia del medio.

 

  De acuerdo a todo lo que venimos diciendo, me gustaría que podamos pensar que el aprendizaje, el conocimiento, es un producto social, donde la familia, donde los grupos, donde las instituciones de la sociedad, está presente. ¿Por qué producto social? Porque si aprender es hacer preguntas, las sociedades también se hacen preguntas. Y de estas preguntas vienen respuestas. Las respuestas tienen que ver con la técnica, con el conocimiento científico, con el saber artesanal, con todos los movimientos que se hacen para responder estas preguntas. Todo eso está a disposición, o no, de cada uno de nosotros. Si no está a disposición de nosotros quiere decir que la sociedad va más adelante que lo que produce. Es decir, que produce poco. Cuando hay más necesidades que respuestas en relación a esas necesidades, tenemos un problema: lo que sabemos no alcanza. ¿Por qué?  Porque producimos poco...

 

 

Clase dictada en la sede del Centro de Formación en Psicología Social, link

 

 

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Por Norma Españón. - Publicado en: Aprendizaje.
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La silla del coordinador es un sitio que alberga contenidos y materiales de Psicología Social. Está diseñada como una Biblioteca virtual polifónica abierta a todas las voces. Es una estantería desordenada y despareja. No es completa ni abarcativa. Pretende ser una herramienta colectiva de trabajo para el abordaje de algunas de las problemáticas de la Psicología Social y nada más.

 

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Muchas de las ilustraciones de las portadas de los libros escogidos, fue tomada del trabajo de Mariano Carrillo "110 libros de Psicología Social". 

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